viernes, 6 de enero de 2012

Milagro navideño



-Te prohíbo que salgas a la calle con ese suéter.

-Déjame, lo vas a romper.

-Eso es lo que quiero.

-Suéltame, te prometo que si le haces un hueco más…

-¿Qué? ¿Qué me vas a hacer? Sabes que podría bajarme el pantalón y cagarme sobre tu suéter y no me harías nada.

Fiera tiene razón. El amor es capaz de todo. O mejor dicho, de soportarlo todo. Cuando amas a alguien (de verdad) estás dispuesto a recibir toda la mierda del mundo, masticarla, tragarla. Eso es el amor, ni más ni menos. Engullir como una mosca u otro insecto repulsivo todo el excremento que se te ponga por delante, con el corazón latiéndote bien fuerte.

-Si me amas –hago carita de perro triste- suelta mi suéter, por favor, es mi suéter de la suerte, con el que escribo todas las mañanas, lo tengo desde la adolescencia.

-Vete a la miarda –Fiera aleja sus garras de mi suéter, no sin hacerle un hueco más al harapo que cubre mi humanidad.

-Gracias, te amo.

-Nada de te amo, cuando consigas trabajo y salgas a la calle a ganarte la vida, voy a incendiar todo tu clóset.

-No serías capaz.

-Qué poco me conoces, me verás bailando alrededor del fuego –Fiera hace una danza primitiva, los ojos enloquecidos, dando brincos hasta salir del cuarto.


* * *


El mundo parece sonreírle a todo el mundo, en Facebook leo que mis compañeros del FONCA celebran que les han depositado el último pago de la beca, finalmente, pues nadie leyó las letritas pequeñitas del contrato que decía que el último pago se efectuaría a fin de mes, y no en los primeros días. Entristezco. Traducción: El año se ha ido como un suspiro. Parece que fue ayer cuando en mitad de la madrugada una llamada telefónica me sacó de mis placidos sueños; era Fiera que gritaba desde el otro lado de la línea diciéndome que me habían otorgado la beca por la que había luchado por más de un lustro y ahora (al menos por un año) no tenía excusa para no escribir su biografía, que recibiría un pago puntual mes a mes como todo un escritor de verdad.

Estupefacto, miro la pantalla del cajero bancario, mi saldo resplandece en ceros. Un río de gente, las sonrisas a flor de piel por verse próximos a despilfarrar sus aguinaldos, de puntitas avanzan ansiosos milímetro a milímetro a mis espaldas. Puedo sentir sus respiraciones detrás de mis orejas, sus vibraciones para que deje de ver como un autómata la pantalla del cajero, que retire de una maldita vez el dinero de mi cuenta y ahueque el ala. Qué vergüenza. No hay nada más triste, en especial en época navideña, que entrar y salir de un cajero sin un centavo en los bolsillos. Decido capotear la humillación pública: con mis mejores dotes de mimo, hago la pantomima de sacar dinero invisible del cajero y llenar de aire mi cartera. Guardo la cartera en el pantalón y me doy media vuelta con una ancha sonrisa de CEO (o como se llamen esos bandidos de cuello blanco que han quebrado al mundo capitalista).


* * *


Mi asesor de la beca del FONCA me promete que a principio de año hablará con los responsables de efectuar los pagos para saber por qué no me depositaron mi último cheque, aunque tiene la sospecha de que se debe, más que a un mal entendido (como creo yo y se lo hice saber en un interminable mail plagado de angustia y miedo) a que no finalicé la biografía de Fiera Rodríguez.

No debes preocuparte, escribe mi asesor en el mail que me da por respuesta, hasta la directora del FONCA estaba al tanto de que tu novela más que una novela era un blog reality show, no por nada te eligieron a ti sobre el resto de tus compañeros para hacerte una entrevista delante de las cámaras, para que quedara registrado (quizá inmortalizado) el penoso rumbo que está tomando la literatura mexicana en este nuevo milenio.

Tú tranquilo, así finaliza el mail que me envía mi asesor, a principio de año debe solucionarse todo.

-Tengo un muy mal presentimiento –dice Fiera a mis espaldas, leyendo la pantalla de mi laptop-, eso te pasa por enfocar toda tu energía en esa revista argentina de miarda.

-No sabes lo que dices –pongo mi mejor cara de niño regañado-, Orsai es la mejor revista del mundo.

-¿Ya te pagaron?

-Están en eso.

-Pinches argentinos, son todos unos ladrones.

-Claro que no. Además son mis amigos.

-Ja, el dueño es un gordo, y nada bueno viene de los gordos.

-Deja de atacar a mis amigos, además, en Orsai yo hubiera publicado gratis.

-Sí, como en todas las pinches revistas que te publican, ni una sola te paga un peso.


-Sí, la manejan argentinos, la peor escoria de la humanidad.

-Oye, para tu información, con tal de aparecer en Orsai hubiera pagado de mi propio bolsillo.

-Dirás de mi bolsillo, llevo dos meses prestándote dinero.


* * *


Faltan pocas horas para que nazca el niño Jesús. El centro comercial es el pandemónium. La gente corre enloquecida de un lado para el otro. Si los directores de películas apocalípticas fueran inteligentes, ahora mismo deberían sacar sus cámaras de cine para registrar este espanto, se ahorrarían una millonada en producción, sets y extras.

-Voy al Wal-Mart por las cosas que hicieron falta para la cena –dice Fiera.

-Yo voy al cajero a ver si ya me depositaron.

-Ya te dije que los argentinos son…

Beso la boca de Fiera. Quien nos viera en la lejanía diría que está delante de una postal poética, el amor dándose una pequeña licencia en medio del caos. Irrumpiendo en mitad de un mundo que se colapsa, que se golpea, que se da empellones y codazos por hacerse de uno o varios productos que ingenuamente creen les granjearán la felicidad que no hay en sus corazones.

-Prometo que el próximo año nos casamos –le digo a Fiera mirándola a los ojos con una seguridad insospechada en mí-, antes que se acabe el mundo voy a ser un escritor famoso, mis novelas reventarán el mercado editorial, seré un best-seller, voy a comprarte una casa y a tirar a la basura mi volcho que tanto odias.

-Me conformo con que me regales algo de navidad –dice Fiera con los ojos llenos de ilusión.

Sin decir una palabra más, giro sobre mis talones. Siento un aura cósmica de buenas vibras envolviendo todo mi cuerpo. Mis pasos son firmes. Invencibles. De héroe de acción. Todo se torna en cámara lenta, la escena es mítica: gente corriendo enloquecida y la hermosa chica tetona mirándome con admiración; lo único que falta son las explosiones nucleares detrás mío.

Con determinación, con pensamiento positivo, pateo la puerta del cajero bancario. Nadie voltea horrorizado pensando que van a asaltarlo porque el cajero está desierto. Meto mi tarjeta. En pantalla la horripilante realidad me abofetea. Dos redondos ceros me recuerdan que no soy Will Smith salvando al mundo. Tan solo soy un hombrecillo incapaz de salvarse a sí mismo. De vivir en un mundo que se le hace cada vez más ajeno, agreste.

Un olor a mierda, a basura, al mismísimo Infierno me saca de mis peores miedos terrenales. Un vaho hirviente, putrefacto recorre mi nuca y me envuelve el cuello. Un latigazo de espanto sube y baja a la velocidad del rayo por toda mi columna vertebral.

-Ag ga di ro mu no –me susurra al oído una voz cavernosa, entrecortada, inteligible.          

Finjo no escuchar la voz de ultratumba, no sentir la presencia putrefacta que empieza a darme empellones en el brazo, a tirar de la manga de mi suéter milenario que empieza a deshilacharse entre unas garras mugrientas.

-¿Qué desea? –pregunto con un hilo de voz dándome lentamente la vuelta.

¿Han visto alguna vez la escena del vagabundo de Mulholland Drive? Por supuesto que no. Las películas de David Lynch solo las ven los cuatro ojos de pasta ancha aspirantes a ser becados por el FONCA.

En ese caso tendrán que usar su imaginación. Imaginen al tarado o subnormal que hurga en los basureros de su colonia, es decir, un ser desdentando, el cráneo en carne viva, la cara llena de pelos, los ojos amarillentos y saltones, el cuerpo cubierto por harapos manchados de excremento y mucosidades; ahora eleven toda esa repulsión al cubo y aderécenlo con un estruendo de violines al dar la media vuelta completa y toparte nariz con nariz con la criatura de las profundidades del averno que acabas de imaginar.

-¿Necesitan ayuda? –pregunta una adorable ama de casa regordeta que ha entrado al cajero.

En el acto bajan los decibeles de espanto, comprendo que la bestia del inframundo que tira de la manga de mi suéter en realidad es solo un retrasado mental que quiere que lo ayude a sacar dinero.

-Ag ga di ro mu no –me muestra una tarjeta bancaria entre sus manos pútridas y hace unas señas para que la inserte en el cajero automático.

Obedezco por compasión. Es lo mínimo que puedo hacer. Sabrá Dios a cuántos leprosos ayudó Jesucristo cuando tenía mi edad. La criatura empieza a moverse con desenvoltura. Me sorprende entregándome un papel donde leo cuatro dígitos. Lo escalofriante no es que la aberración de la naturaleza que tengo a un costado posea un NIP, sino que su NIP sea idéntico al mío. Incluso su horrenda caligrafía. Me doy vuelta para comprobar cara a cara el peor de mis presagios.

-Su amigo acaba de irse –me dice la afable ama de casa-. ¿Ya terminó de usar el cajero? 

Sin dar respuesta, regreso la mirada a la pantalla. Ingreso el NIP. Resplandece una cifra exacta que corresponde a la suma de lo que debió depositarme la revista Orsai y el último pago de la beca del FONCA.

-Feliz Navidad, joven –dice la ama de casa al verme salir corriendo con la cartera llena de dinero.

Un mar de gente corre por los pasillos de la plaza. Imposible adentrarme entre la corriente humana. Una mano tira de mi manga. Mi suéter termina de deshilacharse.

-¡Dios mío! Apestas a miarda –dice Fiera alejándose de mí-. Ni loco vas a ir a así a la cena en casa de mis papás, pareces un vagabundo. 

Estiro el cuello y veo desaparecer a mi yo del futuro entre una muchedumbre de rostros sonrientes, llenos de ilusión por llegar a casa y cenar con sus familias. 

17 comentarios:

P dijo...

CEO: chief executive officer – director ejecutivo, de cualquier compañía. Jaja chantul, estás responsabilizándolos de quebrar al mundo sin tener una idea clara de quiénes son.

En cuanto a los gordos, es cierto, somos terribles.

Temor dijo...

Yo no le tenga miedo a su novia mejor déjela y dele de regalo la biografía que hizo. Usted va renovar la rancia literatura mexicana.

km~ dijo...

Haces de lo patético algo increíblemente divertido... pero no puedo dejar de imaginar qué hubiera pasado si no te hubieran depositado.

Bochón dijo...

Ya te habías tardado!! No soy buen crítico, no sirvo para hacer notar errores, pero se que eres bueno y dan ganas de seguirte leyendo, ojalá te conviertas en el hemingway mexicano, nada mas no te agarres a vergazos..

T.S. Eliot tenia mala caligrafía y Hitchcock estaba gordo..

Rígel Solís Rodríguez dijo...

No mames, qué chingón.

Diana dijo...

Wow, este si me gusto! :)

Elisa dijo...

JAJAJAJA, no sabes qué risa, Ro, a Huchín y a mí nos pasó lo mismo: no lo del retrasado, pero sí lo de que en el último momento cuando crees ser irremediablemente pobre, todos los que te debían te depositan de súbito! es el milagro navideño. Te deseo muy bonito año, muchos abrazos.

Mine dijo...

oraleeeeee
ps si q sto apesta....pero ....ánimo mi rodro

algo bueno vendra en st 2012
q dicen es el año de mucha gnt

como yo...q si creo q st...es uno de mis mejores años
y voy por él....voy por él

un fuerte abrazo... no de navidad ni de año nuevo sino por todo lo que ha pasado
y otro fuert abrazo lleno de pura vibra positiva por todo lo bueno q vendrá

saludos cuidat musho y t mando un gran besho


FELIZ 2012 : )

Raúl dijo...

Feliz año Rodro!

Ch dijo...

Esta increíble tu articulo, milagro navideño, felicidades. Se que vas a tener que picar mucha piedra para lograr tu sueño espero que la vida te regale la paciencia para lograrlo. Felicidades de nuevo esta increible. un fuerte abrazo.

Adriana dijo...

Muy bueno!!la verdad!!!...P/D: que buen concepto de los argentinos!!! jajajajajaja...es broma, solo los porteños son ladrones descarados, los del interior al menos lo disimulamos jajajaja..buen año!!!

Rodrigo Solís dijo...

P: terribilísimos, me alegra que aceptes el lugar que te confirió el mundo.

Temor: eso espero (solo en cuanto a renovar la rancia literatura de México).

Km: en la vida real aún no me han depositado. Mi casa es el apocalipsis.

Bochón: eso de lo vergazos no es lo mío. Al parecer, tampoco las letras.

Rígel: gracias, nunca me habían dicho chingón.

Diana: que bueno que te gustó.

Elisa: iguanas ranas. Abrazo grande y prometo ir a verlos tocar algún día. Cuando también sea rico y famoso.

Mine: igualmente, lo mejor para ti este 2012. Abrazo fuerte.

Rau: abrazo fuerte.

Ch: Muchas gracias por tus palabras.

Adriana: la verdad es que yo tengo la mejor impresión de los argentinos. Tengo muy buenos amigos argentinos (todos del interior). Abrazo grande y lo mejor para este año, querida Adriana.

Elisa dijo...

Pus ya estuvo que nunca, jajaja, de todas formas ya lo sabía!

Diario El Progreso (Venezuela) dijo...

Publicado en:

http://www.diarioelprogreso.com/edi-070112/html/pag14-b.html

Maseual (Morelos) dijo...

Publicado en:

http://www.maseual.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=2157:pildorita-de-la-felicidad&catid=36:columna

Analítica (Venezuela) dijo...

Publicado en:

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/1222798.asp

El Cordillerano (Argentina) dijo...

Publicado en:

http://www.elcordillerano.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=23584%3A-pildorita-de-la-felicidad&catid=64%3Acolumna-abierta&Itemid=8